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RSE: el ambiente es una oportunidad

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Hubo un tiempo en que el desarrollo a costa del ambiente no fue la excepción sino la norma.


Revista Producto

por Alejandro Luy

Durante un largo período la labor empresarial se hizo considerando el ambiente como un espacio con una inmensa capacidad de tolerancia a los desechos generados en los procesos industriales o bajo la premisa de que la contaminación de las aguas, los suelos y el aire, o la pérdida de espacios naturales eran los efectos colaterales e inevitables del desarrollo.

Sin embargo, la presión ciudadana y las advertencias de universidades, centros de investigación y las organizaciones no gubernamentales condujeron a los gobiernos a establecer regulaciones ambientales orientadas a disminuir el impacto de la actividad productiva sobre el ambiente o la salud de los ciudadanos. Por eso en los últimos años se han formalizado acuerdos internacionales intergubernamentales en materia ambiental, que tienen incidencia en leyes y políticas públicas en cada Estado.

Fue así como aparecieron controles o sustitución sobre las materias primas utilizadas en la producción, mejoramiento de los procesos a fin de ahorrar agua y electricidad, disminuir el volumen de desechos sólidos, líquidos o gaseosos, así como el manejo de los residuos antes de su descarte definitivo.

Todo lo anterior comprende exclusivamente el cumplimiento de las legislaciones ambientales establecidas por el Estado, y ello no debe ser contabilizado como responsabilidad social empresarial (RSE). Cada estado establece a las empresas obligaciones legales (laborales, ambientales, impositivas, etcétera) y cumplirlas es sólo un deber.
Una visión de la RSE

La responsabilidad social empresarial (RSE) y las acciones que supone tiene visiones y aproximaciones muy diversas, y cada una de ellas es apreciada de manera distinta por el entorno de la empresa, el cual incluye a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las comunidades.

Pero existen algunos fundamentos que deberían estar considerados en la implementación de la RSE:

* Debe ser una práctica guiada por fundamentos éticos y responder a un compromiso de largo plazo. La RSE no debe ser una acción puntual con el fin de obtener un beneficio para la imagen o el negocio.
* No sólo debe ser una imagen ante la sociedad y los gobiernos. La RSE debe mostrar consistencia y fortaleza ante el escrutinio público.
* No debe ser un mecanismo para competir, convirtiendo a temas, comunidades y organizaciones no gubernamentales (ONG) en nichos y mecanismos de "mercado".
* La RSE debe ser ejecutada por la empresa, no por sus clientes o sólo por sus empleados, aunque estos últimos podrían participar en el diseño y ejecución de la estrategia.
* Cuando la RSE depende de la intervención de ONG, de acuerdo con sus áreas de experiencias, la empresa debe estar conciente de que tiene "aliados" o "socios", con quienes comparte los éxitos pero también los fracasos. Las ONG no pueden ser vistas como simples "proveedores de servicios".

RSE y ambiente en Venezuela

Uno de las mayores riquezas de Venezuela es su diversidad biológica. A pesar de su relativamente pequeña extensión, nuestro país está entre los 10 países con mayor diversidad de aves, mamíferos, anfibios y reptiles.

Además, cerca de 50 por ciento del territorio está cubierto de bosques y 15 por ciento del territorio está protegido por parques nacionales y monumentos naturales. A lo anterior habría que sumarle la superficie de otras áreas protegidas destinadas a la conservación, como los refugios y reservas de fauna silvestre.Sin embargo, en nuestro país la RSE ha estado orientada principalmente a temas de salud y educación, teniendo como principales destinatarios los sectores de menor ingreso, los niños y los jóvenes.

Entonces, no ha sido el ambiente el ámbito de mayor atención por parte de las empresas para ejercer su responsabilidad social empresarial. No quiere decir que no existan iniciativas. Pero, en virtud de nuestra diversidad biológica, podrían hacerse más esfuerzos.

Por ejemplo, es difícil entender cómo y por qué en la cuenca del lago de Valencia, donde está asentado un alto porcentaje de la actividad industrial secundaria del país, que tiene el lago y los parques nacionales Henri Pittier y San Esteban, son una excepción las empresas que apoyan programas ambientales en esta región.


Quizás es importante aclarar que la intención no es menospreciar el aporte de la RSE a ámbitos distintos al ambiente, pero sí queremos mostrar que apoyar el ambiente es una estrategia para contribuir a mejorar la calidad de vida de los empleados, los proveedores y, en general, de la población del país. Es posible que la gran diversidad biológica no sea suficiente para convencer a una empresa que oriente parte de su RSE hacia el tema ambiental. Pero he aquí algunos argumentos y ejemplos empresariales que juegan a favor del apoyo de proyectos ambientales en el marco de las políticas de RSE, teniendo todos ellos tienen un efecto en la calidad de vida de los ciudadanos:

* En todos los estados de Venezuela existe al menos un parque nacional, el cual muchas veces constituye la principal área de recreación de la región, como las playas de Morrocoy, Mochima o San Esteban, o los caminos del ávila. Además los parques nacionales brindan protección a las nacientes de las cuencas hidrográficas que abastecen los acueductos de 80 por ciento de la población. Entidades como el Banco de Venezuela y el Banco Mercantil han apoyado proyectos de conocimiento y conservación en parques nacionales.
* Asociados a casi todas las áreas protegidas hay comunidades que hacen un uso de los recursos a través de, entre otros, la extracción de recursos pesqueros, el turismo de naturaleza o actividades agrícolas como la producción de cacao o café. En muchos casos esa actividad representa el único ingreso económico de esas comunidades. Desde 1997, Philip Morris Internacional y Tabacalera Nacional apoyan el Proyecto Pittier: parque, hombre y cacao, que ha impulsado la producción de cacao bajo criterios agroecológicos y la certificación orgánica.
* Uno de los principales problemas ambientales de Venezuela es el manejo y la disposición de los desechos sólidos, que afecta la calidad de vida de prácticamente todos los ciudadanos. Shell de Venezuela ha impulsado y apoyado un proyecto de gestión de residuos en La Isabelica, Municipio Valencia, mientras que empresas como Procter & Gamble, Produvisa, Kimberly-Clark, Owens Illinois, Coca-Cola, Regional, Brahma, Holcim y TetraPak patrocinan a la Asociación para la Defensa del Ambiente y de la Naturaleza, cuyos proyectos se han orientado principalmente al tema de desechos sólidos. En estos tiempos, donde el tema ambiental ha saltado de las manos de las ONG "activistas" --a menudo menospreciadas--, a grupos de investigadores de amplio reconocimiento y líderes políticos mundiales, las empresas tienen la posibilidad de considerar dentro de sus lineamientos de RSE al ambiente, por los vínculos que éste tiene, directa o indirectamente, sobre la actividad productiva, sus empleados y la calidad ambiental de todos sus potenciales consumidores.